El nabo tiene un sabor acre, parecido al del repollo crudo o el rábano que se suaviza al cocinarlo.
Los nabos llegan a pesar más de 1 kg, sin embargo se pueden cosechar cuando son más pequeños. El tamaño va en función de la variedad y del tiempo que se han dejado crecer. La mayor parte de éstos son variedades especiales, que solamente están disponibles recién recolectados y no se conservan durante mucho tiempo. Se suelen consumir (hojas incluidas) crudos, en ensaladas como los rábanos y, dependiendo de la variedad tienen una carne amarilla, anaranjada o rojiza.
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